Las heladas primaverales suelen dejar a los jardineros con espalderas vacías, ya que las vides golpeadas por las heladas se niegan en redondo a formar cepellones. Durante mucho tiempo soporté este problema, achacándolo al mal clima, hasta que probé una poderosa técnica agronómica que estimula de forma fiable las yemas de reserva y hace que un arbusto helado dé frutos activamente.
El principal problema reside en la fisiología de la planta. Cuando la temperatura desciende bruscamente, lo primero que muere es principales ojos fructíferos. Éstos eran los que debían producir la mayor cosecha. Cuando las heladas de retorno dañan estos delicados tejidos, el arbusto entra en estupor y empieza a acumular masa verde vacía, olvidándose por completo de las bayas.
Muchos cometen el error fatal de dejar los brotes dañados en el arbusto con la esperanza de que revivan. Esto no hace más que agotar la planta y privarte de cualquier posibilidad de recoger bayas. Mi método, de eficacia probada, consiste en dar a la planta un duro pero necesario estímulo sanitario.
Un matiz secreto: no perdones los brotes verdes ennegrecidos por las heladas, hay que arrancarlos sin piedad desde la base, para que el arbusto redirija la nutrición hacia las reservas latentes.
En cuanto notes que brotes jóvenes están caídos y oscurecidos tras el frío matutino, hay que actuar con rapidez.
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Corta todos los brotes dañados por las heladas con una tijera de podar afilada hasta el tejido verde vivo.
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Rocía el suelo alrededor del arbusto con agua tibia para calentar el sistema radicular en profundidad
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Trata la vid hoja por hoja con una solución a base de aminoácidos para aliviar rápidamente el estrés
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Aplique un abono fosforado-potásico bajo la raíz para favorecer el establecimiento de nuevas borlas.
Consejo importante: después de una poda estresante, la vid es especialmente vulnerable a diversas infecciones fúngicas, por lo que no olvide añadir un fungicida suave a la mezcla del tanque.
Los brotes de sustitución se despiertan un poco más tarde que los brotes principales, pero son los que salvarán tu temporada. La cosecha madurará un poco más tarde de lo habitual, pero seguro que no te quedarás sin bayas. Lo principal es mantener constantemente un equilibrio óptimo de humedad en el suelo y no sobrecargar el arbusto con nitrógeno, que provoca el crecimiento de brotes gordos inútiles.
Autor: Hendrik van der Waal, agrónomo viticultor. En sus muchos años de práctica, ha restaurado más de cien viñedos helados y probado docenas de métodos populares y científicos para rehabilitar las vides después de un estrés climático extremo.
Las acciones competentes y oportunas para reanimar la planta siempre dan un resultado positivo. La aplicación de esta técnica permite preservar la productividad del viñedo incluso en las primaveras más desfavorables.
Preguntas frecuentes:
¿Se pueden regar las uvas con agua fría después de una helada?
El agua helada sólo aumentará el estrés del sistema radicular, por lo que sólo debe utilizarse agua calentada al sol.
¿Debo retirar toda la vid cuando todas las hojas estén ennegrecidas?
Sólo hay que cortar los brotes verdes tiernos del año en curso, mientras que las cepas leñosas perennes deben dejarse en su sitio.
¿Cuánto tardarán en despertar los nuevos brotes tras la poda?
Normalmente se tardan unas dos semanas en formarse nuevos brotes sanos a partir de las yemas de sustitución.
¿Ayudará la alimentación abundante con estiércol durante las olas de frío primaveral?
El exceso de nitrógeno procedente de la materia orgánica hará que el arbusto produzca haulm vacíos en detrimento de la formación de ovarios fructíferos.
¿Debo aplicar estimulantes del crecimiento después de una helada fuerte?
El uso de productos antiestrés a base de aminoácidos aumenta considerablemente las posibilidades de obtener una buena cosecha.

